28 de octubre de 2015

Es en la piel donde se sienten cosas que las palabras no saben poner nombre

No eran novios, no iban a serlo nunca, no por falta de ganas sino por falta de interés. Se veían a ratos, eran felices en algunos momentos puntuales. Uno de ellos solía ser los fines de semana, cuando a veía en alguna fiesta, y casi siempre a las 5 o 6 de la mañana... Buscaban el calor, la pasión, no buscaban amor, ni relación estable, al menos uno de ellos.
Él era libre como el viento, los pájaros, volaba de un lado a otro y de vez en cuando necesitaba posarse en algún sitio, a veces buscaba otro calor, otra cama y otras sábanas dónde perderse que no eran las de ella.
Ella era diferente, no necesitaba nadie más, sólo lo necesitaba a él, le daba igual cuanto durara el amor entre ellos, porque se agarró a que el significado de la palabra amor no llegaba a nada más que lo que ellos dos tenían, y con ese significado se quiso quedar por no perderlo.
Ni más, ni menos, ratos de pasión y quiás alguna que otra noche completa, pero a la mañana volvía la pesadilla, los mensajes a destiempo.... o incluso mensaje sin responder. Ella se enfadaba, pero lo hacía con ella misma, y una vez más le decía que no la volviera a molestar, que si esa era su forma de querer, no la quisiera...
En realidad, era una mentira más, deseaba en lo más profundo que su móvil volviera a sonar, aunque fuera a las 5 de la mañana. Quiso pensar que no había otra manera de querer, la cosa seguía bien, todo lo bien que se está en este tipo de situaciones, claro.... Pasaban los mese y entre ellos no cambiaba nada, él era de muchas y ella de sólo uno.

Le encantaba pasar noches a su lado, lo miraba incluso mientras él dormía, no se explicaba como lo podía querer tanto a ese capullo; ella sabía que él la quería, pero ese amor loco ella no lo soportaba. Pensó que sería mejor terminar toda esta aventura que la tenía cada día más loca, esta vez sería de verdad. Él le dijo hasta luego y le dió un beso en los labios, como siempre, pero ella sabía que no era un hasta luego, esta vez sería un adiós definitivo, fijó sus ojos en él, lo miró y observó como cerraba la puerta, por última vez... Ella derramó una lágrima y entre dientes dijo: 'Esta vez sí, te voy a querer siempre, pero a mi manera...'

Llegaron los mensajes de nuevo a las 5 de la mañana, con una gran diferencia... Esta vez no hubo contestación. Comenzaron las llamadas, mensajes, un día tras otro día.... Incluso esos absurdos bloqueos a través de las redes sociales.
Pasaron los días, meses, hasta que se volvieron a encontrar. Ella... temblaba, él... por primera vez se le hizo un nudo en el estómago, la había perdido y esta vez para siempre.
Ella le había dado sentido a su vida con un amor de verdad, encontró a alguien que la sabía cuidar y querer,ella no iba a querer nunca más a alguien como lo había querido a él. El sentido de amor de aquella relación no podría llegar jamás a ser sano...
Pasaron los meses y él seguía igual, pero ahora era diferente, porque en todas las mujeres la buscaba a ella, y aún así no la encontraba, se sentía vacío. Se maldijo mil veces por no haber sabido apreciar el amor que ella siempre había sentido hacía él durante días, meses...  Caían las lágrimas, tantas lágrimas que una vez de los ojos de ella caían, ahora las derraman los ojos de él... Cogió su móvil, y mandó un último mensaje: 'Te echo de menos, te necesito a mi lado, ahora y siempre, nunca pensé que yo dijera esto, pero no soy feliz sin ti a mi lado, te debí quere menos y quererte mejor, siempre te voy a estar esperando pequeña...'

Y una vez más... No hubo contestación.


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