15 de diciembre de 2010

Dos semanas...

...han pasado desde aquella simple torta, de la cual me arrepentí en ese mismo momento porque creia que sería mi perdición...luego me di cuenta que no, al contrario, aquella torta sería mi bendición, la llave que abrió una puerta que jamás cerraría, que me permitió entrar dentro de ti. Mi amanecer, mi atardecer, mi luna, mi sol, mi todo, y mi nada, eres una combinación difícil de explicar de todas mis felicidades, ahora gracias a ti encuentro sentido a cada acción y reacción, a cada problema y bendición, porque entras mientras todo el mundo sale, porque todo es perfecto y suave cuando te siento tan cerca aunque estés lejos de mí. Cada vez que recuerdo tu mirada soy feliz, tu eres mi felicidad; déjame que te haga dejar tu soledad y ser tu compañía, déjame que te ame, como nunca nadie te amó.






Gabriel.

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