Querida infancia:
Verás… muchos recuerdos de esa época aparecen en mi mente, ansiosos por volver a repetirse, y yo quiero darles vida de nuevo. Cuando era así de pequeña, nada me preocupaba. Estaba aun muy lejos de sentir (y sufrir) el amor y me quedaban muchos años por delante para decidir mi futuro. Ahora todo llega de golpe… La vida realmente no es corta, lo que sucede es que nos empuja a la independencia y a los problemas de la cotidianidad muy pronto. Un duro paso que todos hemos de dar.
Tú me conoces bien, eres mi pasado. Sabes de sobra que yo también deseo vivir sin la tutela de mis padres, que yo también quiero casarme y formar una familia y que aspiro a encontrar un trabajo bien remunerado… ¿Pero no era mejor salir a jugar con los amigos toda la tarde, conocer a alguien nuevo cada día y no tener apenas vergüenza, creer en la inocencia y en los fantasmas, añorar el colegio, ser un día explorador y otro bombero, crear cosas que escapan a la mente de los adultos, reducida al trabajo y al dinero; imaginar, soñar y, en definitiva… disfrutar sin obstáculos?
Y tú... ¿tú que crees?
Alba.

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