Te marchaste sin aviso, te busqué y no estabas ya... El destino así lo quiso, pero tu alma no se irá. Eras mi cómplice en los sueños, sabemos que un día unidos volaremos. Sé que tus alas se quedan conmigo, que desde el cielo tu abrazo es mi abrigo, mi ángel divino me cuidas del mal... Sé que camino con tu compañia, que con tu voz se me encienden los días, aunque tu puerta hoy esté más allá... Guardo el aire de tu risa que me daba felicidad, te recuerdo muy cerca de mí, compartiéndome tu paz. Tanta alegría daba verte... Quererte no se olvida por muchas lágrimas que derrame. En cada libro está escrito tu nombre, en cada verso te siento cantar... Tu mano me lleva directo a tu sombra, yo sé que una noche... Te voy a encontrar...

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