29 de octubre de 2011

No cuentes los días, haz que los días cuenten.

Siempre nos empeñamos en que todo salga bien, en que ni tan solo un detalle se salga de nuestro plan, pero ¿ no sería mejor dejar tan solo que las cosas pasen y punto ? 
Por mucho que digamos esta típica frase las cosas nunca cambian, al igual que no se puede cambiar el paso de las horas ni tampoco la hora que marque el reloj. Estamos echos para esto, para nacer, soportar, sufrir, reir, llorar, esperar, desesperar y morir, son las típicas fases por las que no puedes huir. Algunos... Esperan salir huyendo del amor, lo que no saben es que del amor nadie se escapa, es algo que te persigue hasta que te atrapa de verdad, y ya no puedes dar vuelta atrás, te atrapa y te ata, pero para siempre... Puedes pensar que no lo quieres, que lo odias, que no tienes ni tan solo una mínima gana de verlo, pero ¿para qué? ¿qué ganas? No ganas nada, tan solo echarte mentira tras mentira encima y cuando habras los ojos verás la realidad, la realidad de que no puedes estar sin esa persona, que la necesitas, pero que ya es tarde, que ya el tiempo pasó... Los trenes en la vida solo pasan una vez o con suerte dos, pero si pasan una tercera ya no es casualidad, ya es porque sí, porque no te puedes quedar ahí. También llega el momento en eel que te tienes que bajar de ese tren porque llegas a la estación que querías, y cuando pones un pie en esa estación piensas... ¿ estará bien lo que estoy haciendo ? Pero ya no hay marcha atrás, y cuando sabes que tienes que estar ahí, lo sientes. Por eso yo, no voy a contar los días que falten, que pasaron o que quedan por pasar, me voy a limitar a vivir el hoy y que le den al mañana, al pasado, y al futuro.


AMR.

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