Sintiendo la mar en calma, perdidos mis ojos en el horizonte, mirando otra vez sin verte, buscando lo que se esconde; tengo que empezar de nuevo, hacer la maleta y mudarme a un lugar perdido, donde el aire se da la vuelta y mis lamentos se quedan ahí, vagando en ese delirio... Es hora de empezar de nuevo, de quemar todas mis naves y lanzar mis quejas al viento para que no haya marcha atrás y pueda, por fin, enterrarte de una vez.
Es hora de cerrar mi puerta a quien no haya querido entrar o a quien ya no se merezca entrar, es tiempo de vivir por dentro lo que me han pretendido negar. Ya no eres nada, ni nadie, lo poco que quedaba de ti, en milésimas de segundo, lo quemaste, por suerte, ni las cenizas quedaron.
Es hora de cerrar mi puerta a quien no haya querido entrar o a quien ya no se merezca entrar, es tiempo de vivir por dentro lo que me han pretendido negar. Ya no eres nada, ni nadie, lo poco que quedaba de ti, en milésimas de segundo, lo quemaste, por suerte, ni las cenizas quedaron.

No hay comentarios:
Publicar un comentario