Vives, y sólo te limitas a vivir sin saber lo que hay en realidad a tu al rededor. Vives, pensando que tu felicidad forma parte de aquella persona a la que cada vez que ves sale sola esa sonrisa, pero no sabemos darnos cuenta que solamente nosotros somos capaces que controlar esa sonrisa, que esa sonrisa que pensamos que sale por esa persona no es sino que la damos nosotros, esa sonrisa es nuestra y no le pertenece a nadie, al igual que las sonrisas también existen las lágrimas que caen por motivos que muchas veces no deberían, porque muchas veces no vale lo suficiente la pena ya que al final, nada es para tanto.
Las cosas importantes, bueno, las cosas realmente importante jamás te van hacer llorar y si lo hacen simplemente lo harán de felicidad, la tristeza en los detalles... No existe, porque los detalles son siempre preciosos... Y esos detalles solo se reciben cuando quieres de verdad y la otra persona te es correspondida. Me duele mencionar que todo esto debería aplicármelo incluso a mí misma,pero que la verdad aún no he tenido ni tan si quiera el valor de poder hacerlo, pero me queda menos, estoy segura de que cada día que pasa estoy más cerca de conseguir por mi misma mi propia felicidad ya que nadie me la va a proporcionar, nadie que no sea yo o esas personas que siempre están ahí y no aquellas personas que pueden pasar días sin hablar contigo, sin saber de ti... Personas que no se entienden ya contigo y que quizá nunca lo hayan echo.
Lo que siempre hicimos fue que todos los sentimientos que habitan en nosotros dependieran de algún objeto o de alguna persona que fuera para nosotros importante, que fuera para nosotros un valor. Nos cegamos en hacer feliz a esa persona y aunque lo damos todo quizá todo, no sea suficiente para esa persona. He cedido tantas cosas de mi vida, que pensaba que hacía las cosas bien y que finalmente no estaba haciendo más que fallar, aunque no lo considere así, aquella persona por la que lo daba todo si lo consideraba y cuando una idea se mete en cerrado no hay forma de hacerla salir.
Quizá lo que siempre se ha estado diciendo ha sido un adiós en silencio, ha sido un hola y un adiós que en algún momento debía llegar a un final, un final que aunque no fuese esperado quizá sea lo mejor, quizá lo mejor sea parar de esperar a que se abra una conversación en la que me hables, parar de esperar por algo que no va a llegar, parar de hacerme daño y sentirme culpable por algo que no hice. Simplemente, parar.
AlbaMartosRuiz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario