17 de diciembre de 2013

Preguntas que surgen, razones que engañan.

+¿Y tú, por qué te enamoraste de mí?
-Yo no escogí enamorarme de ti, pero la primera vez que te besé nuestros dientes se rozaron en una milésima de segundo, y fue increíble. Y la hora exacta de ese beso eran las doce y diez, y quité la pila del reloj para que se quedase la hora para siempre, parada.. El minuto exacto en el que me besaste está metido en un reloj, y ya nunca sé que hora es, pero me da igual.. Porque desde entonces miro constantemente el reloj. ¿Sabes lo que me gustaría? Estar tumbado contigo sobre la hierba, mirando la luna esa naranja que hay algunas noches de verano y que empezara a nevar y sentir los copos en la cara... Y tu mano.

Una vez le preguntaron a Lewis Hine un fotógrafo de guerra por qué había escogido esa profesión, él contesto que si pudiese contar con palabras todo lo que veía no necesitaría cargar todo el día con una cámara de fotos. Que ciertos momentos de belleza, de desolación, de horror... Y de heroísmo, estaban mas allá de las palabras, yo también lo creo, hay cosas que no podemos explicar con simples palabras, cosas como seguir vivos... Sentimientos como el amor y el compromiso o sensaciones como volver a abrazar a un amigo.Quizá por eso nuestra vida se compone de imágenes, momentos congelados en el tiempo para siempre, de decisiones que cambian sin remedio el rumbo de las cosas... De fotografías fijas guardadas en la memoria que nos recuerdan cada segundo lo hermoso que es vivir. Lo hermoso que es vivir.


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