19 de abril de 2014

"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla."

Tu y yo somos los dos pilares de un puente espiritual. Espero con alegría cada mensaje tuyo, todas tus llamadas. Porque cuando los recibo puedo compartir contigo cada detalle de lo que me cuentas como si me hubiera ocurrido a mi. ¿Hay algo mas que necesites? ¿De que manera puedo ayudarte? Pídemelo. Al hacer algo por ti puedo devolverte parte de lo mucho que me has dado. Habernos encontrado en la vida ha sido una bendición, pues nuestra compañía nos revitaliza y hace que nos valoremos más. A pesar del tiempo transcurrido, siempre siento que hay una nueva persona por descubrir en ti… Me ocurre muchas veces: interrumpo alguna tarea y pienso qué opinarías de ese asunto, como lo resolverías, si estarías de acuerdo con la manera en como lo enfrento. Nadie podría ayudarme más porque una sugerencia o una crítica tuyas son fundamentales para mi a la hora de tomar mis decisiones. Saber que podemos compartir todo sin pensar donde estemos ni que horarios o rutinas vivamos es algo muy especial.

Capturamos la importancia de cada instante para después vivirlo otra vez a dos. Hemos establecido –casi sin darme cuenta- algunas costumbres que aun hoy atesoramos. Nuestras horas únicas y particulares: secretos compartidos aun en la distancia, aún sin tu presencia.

Cuando dudo tus palabras me ayudan a encontrar la mejor solución. Incluso tus silencios me hablan de lo que piensas. Sabes como hacerme reflexionar si temes que me equivoque. Cuando soy yo quien debe irse, tu recuerdo alivia la inmensidad del mundo y me ayuda también a ver mejor las cosas.

Tu historia estará siempre entrelazada con la mía. Se de tus recuerdos queridos y conoces mis tristezas ocultas. Relatándonos el pasado hemos mirado hacia el futuro. Compartir lo que nos hizo sufrir y también aquello que nos hizo ser felices nos da mas deseos de continuar.

A veces recurro a ti no para contarte, ni para preguntarte… Simplemente, cuando me agobia la tristeza, cuando siento que a mi alrededor todo se vuelve hostil y contrario, necesito que estés a mi lado. Nada ni nadie podría suplantar tu presencia en mi vida.

Quisiera encontrar las palabras justas para expresarte lo importante que eres para mi, porque tu confianza tiene sobre mi alma un “efecto especial”. El efecto positivo que solo el cariño embellece y magnifica.

Ahora, por medio de estas palabras, te estrecho en un abrazo emocionado en uno de mis sueños. Y te digo una vez más que, pase lo que pase, siempre te voy a sentir a mi lado. Porque no importa dónde estés ni el tiempo que transcurra: vives en mi corazón para siempre.

Te quiero abuelo, 12*
amR.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario