12 de agosto de 2014

Para ganar primero hay que perder.

Perdoné errores casi imperdonables. Intenté sustituir personas insustituibles y olvidar personas que fueron inolvidables. Me decepcioné de personas que pensé que nunca llegarían a decepcionarme, pero que por desgracia lo hicieron. Sonreí cuando pensaba que no podría. Hice amigos que son eternos. Lloré oyendo música, recordando, pensando y viendo fotos de tiempo atrás. Llamé sólo porque la necesidad de escuchar su voz me era indispensable para seguir. Pensé que me moría de esa tristeza que me invadía poco a poco. Tuve tanto miedo de perder a alguien especial, que lo superé. Y sobreviví, y aquí sigo día tras día.
Porque aprendí que aveces el que arriesga no pierde nada, porque estás intentando algo que tú quieres y que si no arriesgas ahora después te arrepentirás, pero aprendí lo más importante... Que muchas veces perdiendo también se gana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario