13 de diciembre de 2014

Elevan lo cotidiano a la categoría de lo extraordinario -

Dime, cuantas... Cuántas son las veces que intentamos que todo marche bien, dime dónde está el fallo, donde está el momento en el que todo mi mundo dió la vuelta, en el que la sonrisa se transformó en sonrisas aparentes delante de la gente... Dime dónde fallé, dónde tropecé y no puedo salir, de donde no puedo hacer como si nada y caminar como siempre hice...
Dónde es que fallamos de tal modo que no sabemos continuar, qué es aquello que nos afecta tanto a nuestra manera de divagar en la vida, que nos hace no querer, no poder continuar... Estar atados en cierto sentido...
Aquellos días ya no se visten de sol, solo se visten de lágrimas, vestidos llenos de tristeza y apariencia, simple apariencia...
Dónde quedaron aquellos días de felicidad, dónde está la monotonía que me hacía olvidarme del resto del mundo, dónde quedarían aquellos días de fiestas en los que solo me preocupaba por el vestido que debía ponerme, con que collar me conjuntaría.. ¿me quedaría bien este conjunto?
Quisiera saber dónde fueron a parar este tipo de preocupaciones, quiero saber a que se debe la montaña rusa mental en la que me encuentro... Por qué o dónde empezar, no sé donde está el principio de la causa, no sé por donde empezar a sanar heridas si primero no me sano a mi...



¿Seré yo el error?...


amr.

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