6 de marzo de 2015

Crudo pero real.

Tantas son las veces que esperamos más de lo que solemos recibir que llega un determinado punto en el que de esperar nos cansamos.. De que de dar, nos aburrimos sin ver que los demás no estarían dispuestos a pensar o preocuparse ni la mínima parte que lo haces tú por ellos.

Son tantos topes a los que llegamos por saturación, por estrés... Porque un día estamos en lo más alto y al día siguiente estamos planeando a ras del suelo, y que cuando estamos mal nosotros son pocas las personas que pueden llegar a entendernos, pero cuando estamos bien... siempre hay gente. El problema viene a cuando ellos están mal y no saben aceptar la mano que les tiendes, a los desprecios... A humillaciones indirectas que recibes día si, día también...

Que muchas veces, hay que saber y valorar mejor a la soledad que a la compañía sin cariño, que una compañía ficticia que a la primera de cambió acogerá otra compañía porque le hará mejor conveniencia...

Con el tiempo todo volverá, y si hoy me quedase sola estaría orgullosa y con mi cabeza bien alta de que en su día lo día todo por las personas que quería.

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