Mientras tú vuelves a tropezar con las mismas piedras, yo las evito, a veces.
Estoy bien porque no sé el final del camino, pero sé que es el correcto.
Porque aprendí a quererme y a estar feliz sola, conmigo misma.
Espero de corazón que pongas los pies en la tierra y empieces a caminar correctamente, y no hablo de valores, principios y modales, si no más bien de lo que es correcto para ti.
Estoy bien, porque llega un punto en el que me dí cuenta del valor que tengo y que no mereces. Pero también, porque sé que al final, será lo mejor para los dos.
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