Y así olvidé lo que nunca tuvimos, con la resaca de copas que no acabamos de brindar, con las agujetas de no salir corriendo tras tus pasos, afónica de callar todo lo que no nos llegamos a decir... Esta vez no haré borrón y cuenta nueva, ni tampoco pasaré página, si no que cerraré el libro y lo usaré para calzar la pata coja de la silla, amueblando así a mi mente, que estúpidamente no sabía que si aprieta el amor, ahorca hasta la menos cuerda...
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