Cada vez que mi madre ríe a carcajadas se pone a cero el contador.Cada vez que miro a los ojos a mi madre y compruebo que se está viendo a sí misma, el reloj da marcha atrás.

Cada vez que mi padre me dice orgulloso que está bien lo que hago, lo que consigo por mí misma, la felicidad de mi interior se sube por las paredes.
Soy ellos y lo sabe, estoy echa por ellos, cada trozo del que me compongo es por ellos.
No hay días especiales, sencillamente con sus más y sus menos son especiales todos y cada uno de los días que en mi vida pueda disfrutar de ellos, que sean muchos más lo que estén ahí para disfrutar, celebrar e incluso discutir.
Y es que sencillamente vuelvo a nacer cada vez que tanto mi madre como mi padre ríen a carcajadas.
Amr.
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