19 de enero de 2016

Podrá haber palabras, pero sin complicidad, no hay nosotros.

Cómo cuesta despedirse sabiendo que huele a punto y final. Era mucho más fácil cuando nos quedábamos a vivir en puntos suspensivos, pero ya es tarde para eso.
No me culpes por marcharme, hace mucho tiempo que estamos lejos, y te prometo que no hay nada más triste que sentirme sola aún estando contigo. Y por eso me voy, porque ya no merece la pena luchar por algo, por alguien que simplemente ya no es quién era. Te he echado tanto de menos estos últimos meses, hemos cambiado los domingos de resaca por jugar a ver quien destroza a quien. Y has ganado, joder, Es tan triste tener que echar de menos a alguien que aún no se ha ido.
Ya no tiene sentido seguir en un lugar que sientes que no es el tuyo, y cómo duele pensar que hace apenas unos meses te podía llamar hogar.
Tal vez cuando te hagan daño entiendas por qué soy yo la que se va si te sigo queriendo, tal vez por eso no me entiendes, porque no sabes lo que jode que sea la misma persona la que es capaz de hacerte sentir bien y hacer que te sientas una mierda. Espero que no tengas que arrepentirte de todo esto, ojala te vaya bien , ojala no me eches de menos, y si lo haces...Recuerda que fui yo quien se fue pero fuiste tú quien no me dio motivos para quedarme. Me voy porque te quiero, porque no puedo soportar tener que echarte de menos cuando estamos juntos, me voy porque ya no eres tú, porque cada vez soy menos yo, y sobre todo, porque ya no existe un nosotros.
Punto y final. 


Que te quise a morir y me muero.



No hay comentarios:

Publicar un comentario