''Gracias destino por llevarte esa ''joya'', ahí te lo dejo para la próxima que lo quiera''
Duele.
Me atrevería a decir que sientes incluso como te arrancan el pecho, cómo se van consumiendo los días y lo único que haces es llorar. Tienes la mente saturada, y lo único que imaginas es su número volviéndote hablar. Pero sabes que no, que acabó, para siempre, que no volverá. Y agonizas, lo haces tú sola dándole vueltas a lo que ya no las tiene. Pero claro te haces la pregunta típica...
''¿Y de verdad sabes lo que realmente quieres?''
Cada día me vuelvo más exigente y menos transigente. Cada día tolero menos la mentira y la falsedad.
He llegado a un punto en mi vida en el que no tengo paciencia para las cosas que no tienen porqué tenerla, que exijo con quien quiero estar, y a quien deseo tener en mi vida.
Parecerá egoísta, soberbio incluso, pero no tengo que albergar personas en mi vida que no aportan nada. Odio los caracteres altivos, egoítas, engreídos.
Las idas y venidas, el dar todo a cambio de nada. Odio el silencio, ese que se crea cuando se tienen que decir tantas cosas, cuando todo sería más fácil y sencillo si dijéramos lo que sentimos, sin dudas y sin miedos.
No quiero más historias tóxicas ni más experiencias desgastantes. Ya me cansé de adivinanzas, de juegos y de rompecabezas sin sentido, me gustan las cosas claras, por eso, no voy a estar con quien no me merece y mucho menos a malgastar mi tiempo, que es demasiado importante como para desperdiciarlo.
Exijo verdad, sentimientos reales, que no lleguen manchados de mentiras. Adoro la libertad y lo que ella supone. Las personas libres, las que no dependen de nada ni de nadie. Las personas que te contagian su felicidad, las que te agarran fuerte y te llevan a descubrir nuevos mundos. Las que te despiertan, las que te empujan, las que a pesar de los problemas lleven por lema la sonrisa. Las que te miren a los ojos y transmitan magia, de esas que sabes que a pesar de todo, siempre tendrás sus brazos abiertos para refugiarte.
Es necesario sabes lo que quieres, tener las cosas claras, y a partir de ahí poder elegir tu propio camino. Mantener siempre tus principios y tus valores por encima de todo. ARRIESGAR HASTA LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD. Nunca dejar nada por hacer, ni nunca detener la lucha contra el miedo.
Te valoré y de verdad, por encima de todo y de cualquier comentario que escuchaba, me di por completo a ti, te demostré, y por tu cobardía llegó hasta aquí. Espero que te des cuenta, que por ti aposté, sin miedo y sin ningún corte, y que ese día, me eches de menos. Y probablemente sí, pero posiblemente... Ya no.
| AMR |
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