He guardado los reproches en aquel viejo cajón donde escondía cartas cuando era niña, y también algunas letras que hace poco escribí, tal vez así se quede en el pasado. He dejado el miedo debajo de la cama, junto a los fantasmas que me visitan una y otra noche.
Por aquí todo sigue igual desde que te fuiste, pero no ha dejado de llover desde entonces en mis días, sigo durmiendo abrazada al vacío que dejaste, no sabes cómo duele.
Sigo durmiendo en el lado derecho de la cama, por si vuelves, me da demasiado miedo dormir en el centro y sentir vacío por ambos lados, así que me quedo en una esquina, entre tu soledad y la mía, a ver cuál de las dos es capaz de comerse el orgullo.
Aún así, esta vez no voy a ser yo quien corra detrás de tu recuerdo, si tuviste valor para marcharte deberías tenerlo también para aceptar que fue un error, que te has dado cuenta que lo de dormir de cama en cama es divertido... Pero no se le puede llamar hogar, y encontrar un hogar contigo, es lo que yo tanto deseaba.Me gustaría decirte que he cerrado la puerta con llave por si vuelves, pero... Creo que mi llave no se decanta por dar vuelta al cerrojo.
Porque realmente, hacerme daño una vez... Fue tu culpa, pero si me dueles dos veces, es culpa mía. Y no quiero, esta vez preferiría que no.
Espero que una vez decidas lo que decidas, para bien-para mal, porque si esto se queda aquí, no vuelvas, pero nunca.
Aunque te eche de menos.
AMR.
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