6 de febrero de 2016

Cuando te dije que me cuidaras... ¿Qué se supone que hiciste?

Cuídala y ten mil detalles que la hagan enamorarse una y otra vez. Hay muchos deseando estar en tu lugar y ella te dió una oportunidad a ti, te abrió las puertas de su vida y de su corazón, y tú tan sólo tienes que demostrarle cada día que mereció la pena. Cada día.
A pesar de lo complejas y retorcidas que somos las mujeres, a pesar de que muchas veces no se entiendan ni a ellas mismas. Paciencia, sólo eso. En el fondo, se conforman con las cosas más sencillas. Cuídala para que se sienta segura, protegida y que sepa que contigo nada malo puede pasar. Haz que se sienta preciosa, valorada y querida, descubre por qué es especial, y en tiende que nunca encontrarás a alguien igual.

Por eso, tómala de la mano y no la sueltes, no dejes que se apague la magia, la chispa, ni las ganas de besarla a todas horas. Cuídala porque tú eres su hombre, su refugio y tu única misión es hacerla feliz, que no es tan difícil si lo haces bien y sinceramente. Que nunca se te ocurra robarle una lágrima porque ella te eligió a ti para que le saques mil sonrisas. Dale razones para confiar y sé tú mismo, ya ha conocido a muchos fantasmas... No necesita más.
Ten algo que ofrecer, que aportar, y estate dispuesto a cambiar por ella si hace falta, porque se trata de complementarse y mejorar día a día juntos.
Cuídala, y conócela en su versión original, conoce todas sus manías, sus debilidades, sus caprichos, su canción preferida, su forma de pensar, de sentir y de reír. Cuídala porque, simplemente, es lo único que de verdad... Espera de ti.


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