Supongamos que te echo de menos.
Que voy a tu cama y me quedo a tu lado mientras duermes.
Supongamos que te digo lo que me gustaría hacer contigo y lo que me gustaría hacerle a tu cuerpo.
Supongamos que me acerco y no te vas, que te beso y no te giras.
Supongamos que me atrevo a decirte, cada mañana, que me encanta verte al comenzar el día. Y que tu risa me hace estar tranquila porque sé que cuando ríes estás siendo feliz en ese preciso instante.
Supongamos que te hablo de amor y tú no me hechas los trastos a la cara.
Y supongamos que tú no te das la vuelta cuando te dijera que eres tan bonito, como una playa atardeciendo en verano.
Supongamos que no me callo porque me lo pides, y que te grito que me encanta estar cerca de ti.
Y que, sobre todas las cosas, me encantaría que supieses que puedes contar conmigo en cualquier momento, en silenciosa compañía.
Que voy a tu cama y me quedo a tu lado mientras duermes.
Supongamos que te digo lo que me gustaría hacer contigo y lo que me gustaría hacerle a tu cuerpo.
Supongamos que me acerco y no te vas, que te beso y no te giras.
Supongamos que me atrevo a decirte, cada mañana, que me encanta verte al comenzar el día. Y que tu risa me hace estar tranquila porque sé que cuando ríes estás siendo feliz en ese preciso instante.
Supongamos que te hablo de amor y tú no me hechas los trastos a la cara.
Y supongamos que tú no te das la vuelta cuando te dijera que eres tan bonito, como una playa atardeciendo en verano.
Supongamos que no me callo porque me lo pides, y que te grito que me encanta estar cerca de ti.
Y que, sobre todas las cosas, me encantaría que supieses que puedes contar conmigo en cualquier momento, en silenciosa compañía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario