26 de marzo de 2016

Suposiciones

Supongamos que te echo de menos.
Que voy a tu cama y me quedo a tu lado mientras duermes.
Supongamos que te digo lo que me gustaría hacer contigo y lo que me gustaría hacerle a tu cuerpo.
Supongamos que me acerco y no te vas, que te beso y no te giras.
Supongamos que me atrevo a decirte, cada mañana, que me encanta verte al comenzar el día. Y que tu risa me hace estar tranquila porque sé que cuando ríes estás siendo feliz en ese preciso instante.
Supongamos que te hablo de amor y tú no me hechas los trastos a la cara.
Y supongamos que tú no te das la vuelta cuando te dijera que eres tan bonito, como una playa atardeciendo en verano.
Supongamos que no me callo porque me lo pides, y que te grito que me encanta estar cerca de ti.
Y que, sobre todas las cosas, me encantaría que supieses que puedes contar conmigo en cualquier momento, en silenciosa compañía.
Pero sólo son suposiciones...
Ahora supongamos que no te he dicho nada de todo esto, que todo sigue igual. Tú por tu camino, y yo alejándome a duras penas de ti.




No hay comentarios:

Publicar un comentario