22 de mayo de 2016

Abre tu corazón extraño, y miéntete a diario

Sé que no vas a entender que hoy tenga que marcharme. A veces marcharse es volver de golpe -es no irse nunca- es quedarse un rato más. 
Marcharse es solo una tímida intención de dar portazo a vete tú a saber qué cosas. Me voy, nada convencida de la decisión, pero las decisiones tienen la complejidad de las bifurcaciones y de las líneas difusas que separan un "sí" que grita y un "no" que responde con la misma fuerza. Me quedo con lo que nunca fuimos y quién sabe si seremos (quizás). 
Me agarro a tu sonrisa que era el desliz favorito de mis noches locas. Y aunque nunca llegues a saberlo me enamoré del recorrido por tu espalda, del sol dando vida a tu pelo y de tu mirada guiñando el ojo a mi vida. Ni estoy tan rota, ni soy tan valiente como pensabas. Me envuelvo en futuro y de ti me llevo todas las historias que hilamos y todo lo que nunca te dije; por miedo, por tiempo, por nada. Ensayo para quedarme un rato más, pero huyo porque necesito descubrir mi límite. 
Pero no te asustes. Creo que volveré a buscarte asumiendo la palabra tarde en todas sus acepciones. Ahora necesito valorar lo pequeño y tú... no sé si llegas a estar a la medida que habría esperado para realmente valorar...

VERSAME.


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