23 de mayo de 2016

Porque muchas veces miras, pero no ves

Ya hace cuatro meses y parece que fue ayer cuando escribí esto que dejé en un borrador al fondo de aquel cajón dónde siempre pensamos que se acaba perdiendo todo...



''Hoy hace un mes del día que decidió poner fin a todo lo que centraba mi ilusión y mis esfuerzos en los últimos meses, me esforcé tanto en su felicidad que ahora no sé por dónde empezar a centrarme para encontrar la mía por separado.

Para qué ocultarlo más y seguir aislándome de todo.

He tenido la sensación de que el tiempo transcurre rápido y lento a la vez, rápido cuando hay algo que me mantiene ocupada, y lento cuando no hay algo pendiente que me impida pensar, que se repita en mi cabeza ese último abrazo, aquella primera lágrima de despedida. Aquella única noche en la que mientras dormías yo miraba, y mi subconsciente se acurrucaba como siempre habría querido, pero que no llegó el momento. Sin saberlo, estaba perdida, mientras la única compañía verdadera que tenía era el insomnio, miles de temblores y el no poder retener las lágrimas, quizá ese abrazo robado en su día que ya supe no me pertenecía, lo estaba viviendo, y no sé muy bien porqué algo en mi interior sabia que sería un instante caduco, pero quien sabe... Tal vez algo que nunca existió como yo lo habría pensado.

Realmente, no necesito ningún consejo, ni mensajes de apoyo ni mucho menos pido que se me compadezca, tampoco podría dar más explicaciones de las que quizá di porque no las tengo, sólo necesitaba tiempo para volver a sentir, para ordenar mis pies y mis manos a solas, centrarme en mí, para darme cuenta de que los que están aquí y ahora son los que importan, y quién no quiera estar sus motivos tendrá e irán poco a poco quedando atrás, tocaba reconstruir los cimientos de una vida, y cada vez una va teniendo menos ganas, y siendo menos romántica en el sentido amplio de la palabra... ''



Hoy ese papel vuelve a mis manos, este pensamiento que notaba me cambiaría la vida de un plumazo, me sentía como cuando deshaces una maleta, que no sabes bien dónde están las cosas o dónde las guardaste antes de volver, y sobre todo, quedaba esa indiferencia que aunque quisiera dejarlo todo por estar a su lado, no se ofreció a un por qué en todo este tiempo.

Así, después de unos meses dedicados a enterrar poquísimos recuerdos, pero intensos, para no despertar sentimientos, difícil... Me empeño en no buscar culpables, aunque sí aliviar el dolor de mi incertidumbre sin éxito, no me avergüenzo de haber apostado todo con el corazón, sé que por él lo habría echo un millón de veces.



La verdad, que al volverlo a leer y me he visto en el espejo... He reconocido a esa autómata que he sido desde entonces, gris, intentando sobrellevar el día a día, pintar sonrisas con disimulo. Ya no sé quién es él, tal vez encontrar esta nota de nuevo era lo que necesitaba, no lo sé, pero eso será otro capítulo, nuevo, mejor... Eso será crecer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario